EL CIUDADANO

¿LE ENTREGÓ LAS LLAVES DEL PODER AL PUEBLO?

El presidente en ejercicio, Horacio Cartes, luego de firmar la normativa ante la atenta mirada de sus pares del Poder Legislativo y el Poder Judicial, manifestó respecto a la Ley N° 5282/2014: “Que todos los paraguayos tengamos acceso a las actividades del Gobierno es uno de los primeros pasos para cambiar de una vez por todas las malas costumbres. Cuando hay transparencia, la gente vuelve a estar por encima de los intereses personales, porque le entregamos las llaves del poder al pueblo, para que el pueblo mismo sea contralor del gasto público.

Es así, que el Paraguay se adentró en la lista de los países democráticos, en donde el Gobierno está al servicio del pueblo, y el pueblo ve y sabe cómo se maneja el dinero que es suyo y con medidas como estas que son permanentes, no solo un parche, harán posible la construcción de un país mucho mejor, con oportunidades para el progreso”. Por supuesto que antes de estas declaraciones del presidente Cartes y jactándose de que fueron los únicos hacedores de que hoy contemos con esta herramienta tan importante para la democracia paraguaya, vale recordar que la pre-ley de acceso a la información y con el incansable batallar de la sociedad civil, el día 26 de julio de 2007, el señor Félix Picco Portillo, utilizando el formulario que provee el Centro de Acceso a la Información Pública de la Defensoría del Pueblo solicitó al Intendente municipal de la ciudad de Lambaré “copia del Presupuesto aprobado para el año 2007, proyectos de royalties para el Municipio y cantidad del personal nombrado y contratado, discriminado por área y cargo que desempeñan”.

La Defensoría del Pueblo inició una nueva acción de amparo en representación del señor Picco Portillo, esta vez requiriendo la entrega de la información pública solicitada por él. La jueza resolvió “rechazar la acción de amparo (…) por improcedente”. Contra esta sentencia, el día 12 de febrero de 2007, el Defensor del Pueblo interpuso y fundó en nombre del ciudadano los recursos de nulidad y apelación. En su sentencia la Sala de Apelaciones dejó sentado que el derecho de acceso a la información pública es un derecho humano fundamental, esencial para el sustento y consolidación del sistema democrático en el Paraguay, a través de la participación ciudadana en el control de la gestión pública: “La incorporación del derecho a la información en el catálogo de los derechos fundamentales del ser humano es relativamente reciente. En nuestro sistema constitucional ha sido incorporado en el art. 28 de la CN.

Este derecho encuentra su justificación en el derecho más genérico, esencial a las democracias deliberativas y participativas, de formar libremente las opiniones y participar de modo responsable en los asuntos públicos; contribuye a la formación de la opinión propia y la pública, que está estrechamente ligada al pluralismo político. Se constituye así en un instrumento esencial de los asuntos que cobran interés en la vida ciudadana y colectiva, y que condiciona la participación en el manejo de ‘lo público’, es decir, el sistema de relaciones e interrelaciones que constituyen la trama básica de sustento de la convivencia democrática”.

Pese a la forma clara en que el derecho al acceso a la información pública se encuentra reconocido en la Constitución Nacional, resulta generalmente difícil que un ciudadano/a obtenga hoy algún informe solicitado a una institución pública. El cumplimiento espontáneo por parte de los organismos públicos es variable: algunos organismos contestan inmediatamente ante los pedidos, mientras que otras instituciones se niegan a brindar la información, especialmente la relacionada con cuestiones presupuestarias.

 

En casos en que los pedidos han llegado a realizarse a través de la vía del amparo, generalmente se ha negado la información en base a dos causas principales: errores en la vía procesal instaurada y afectación a otros derechos, tales como la privacidad. En definitiva, como vemos que la moda es entregar llaves de viviendas populares, sería bueno que también no solo el Ejecutivo sino los otros poderes del Estado, se sumen a la moda de entregar la llave del poder al pueblo, o sea la llave que ayude a abrir las puertas de la transparencia, de forma verdadera y no de discurso, para dejarnos habitar en un país con instituciones creíbles.

FALLECE JERRY LEWIS, EL REY DE LA COMEDIA DE HOLLYWOOD PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redaccion Central   
Lunes 21 de Agosto de 2017 10:46

Inconfundible a la hora de tropezarse, genial para inventar brillantes gags de todo tipo y único probando muecas imposibles o disfraces disparatados, el comediante estadounidense Jerry Lewis falleció ayer a los 91 años, confirmó su representante. El artista fue uno de los comediantes más grandes de Hollywood.

“Es reír o llorar. Las risas son lo nuestro. La gente no puede odiar cuando se está riendo”, escribió el actor en su libro The Total Filmmaker, un tratado de pasión sobre el arte del cine y el humor desde la perspectiva de quien dedicó toda su vida a hacer sonreír al público.

Nacido el 16 de marzo de 1926 en Newark (Nueva Jersey), Lewis no tuvo que buscar muy lejos para encontrar la inspiración de su arte y oficio, ya que sus padres se dedicaban a los espectáculos.

Lewis alcanzó por primera vez la gloria junto a Dean Martin, con el que desde 1946 triunfó ahí donde se subió a un escenario para formar una de las parejas más memorables del humor estadounidense. Dean Martin jugaba a ser el elegante y seductor del dúo, mientras que Jerry Lewis ejercía el papel del loco imprevisible, el chiflado sin control lleno de improvisación.

SEPARACIÓN. Pero tras diez años de éxitos demoledores en los teatros y en el cine, gracias a filmes como Vaya par de marinos (1952) o Juntos ante el peligro (1956), el 24 de julio de 1956 Dean Martin y Jerry Lewis separaron sus caminos y dieron su último show como pareja de humor en el club Copacabana de Nueva York.

Y cuando apareció la incertidumbre sobre si sobreviviría sin su compañero de aventuras, emergió un Jerry Lewis rebosante de inspiración. Actor, director, productor y guionista, Lewis dio rienda suelta a su creatividad, delante y detrás de la cámara, en una serie de títulos inolvidables para el estudio Paramount.

Con un uso muy hábil de la música, la comedia visual y espontánea de Lewis marcó una filmografía en la que sobresalen filmes como El botones (1960) o El profesor chiflado (1963).

A partir de los años 70 fue bajando progresivamente su popularidad, pero no abandonó el mundo del espectáculo: en 1982 participó con gran éxito en El rey de la comedia de Martin Scorsese y en los años noventa se atrevió con el musical Damn Yankees en Broadway.

Reconocimientos como la Legión de Honor en Francia (1984), el León de Oro a su carrera de la Mostra de Venecia (1999), y un Oscar, son una pequeña parte de sus logros. “Es la válvula de seguridad emocional del ser humano. Si no fuera por el humor, el hombre no sobreviviría”, había destacado Lewis en The Total Filmmaker. EFE

 

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